El primer día.
desperté una
mañana de un caluroso día de enero con una sonrisa en mi rostro que indicaba lo
feliz que me sentía porque era el inició de mi último año, un año que había
esperado y que daba fin a una época de mi vida, tenía mi uniforme
detalladamente arreglado, me organizaba con el mismo furor con el que me
levanté mientras mi madre preparaba el desayuno para mis dos hermanos, mi padre
y para mí.
Salí de casa y pasé
por mi amiga con la cual siempre fui a estudiar, de camino hablamos de lo
emocionante que era comenzar y reencontrarnos con nuestros compañeros y
compañeras luego unas largas vacaciones, al llegar al colegio nos han reunido a
todos en el teatro, la emoción se sentía en cada uno y nos saludábamos, nos
contábamos nuestras vacaciones y los lugares nuevos que conocimos. El rector
comenzó la reunión con una charla motivacional para que diéramos lo mejor, e
hiciéramos de esta promoción la mejor que haya pasado por el instituto, al
igual que el rector cada uno de nuestros maestros nos motivaron con sus
palabras.
Las clases
comenzaron con naturalidad, aunque sabíamos que no lo era, se notaba en cada
rostro la emoción por hacer este el mejor año de nuestras vidas, de dejar los
mejores recuerdos y las mejores amistades, pero no todo es color de rosa ya que
en nuestra clase había una chica que siempre se veía sola, sus años fueron
pasando llenos de soledad cada año en la misma clase, y en su rostro no existía
la misma exaltación, se notaba lo triste y agobiada así que me senté a su lado
para entenderla y así comenzó ese día; hicimos varias actividades en grupo que
hice con mi compañera la solitaria, y era una chica bastante sociable, hablamos
en el intermediario de cada clase y vaya que era graciosa, sólo necesitaba una
oportunidad.
Llega la hora del
descanso y todos hablan, comparten y yo con mi nueva amiga también comparto y
hago de su primer día el inicio de sus grandes recuerdos mientras el día
continúa, llega la hora de despedirnos y nos decimos todos “nos veremos mañana”
, voy de regreso con mi amiga a casa y pienso en lo bien que lo pasamos, en las
alegrías y sonrisas que llegarán, las historias que iremos a crear, los
recuerdos que van a perdurar, pero al cerrar la puerta de mi casa una extraña
nostalgia y una sonrisa me invade sabiendo que llegará el día donde todos nos
diremos el “adiós”.
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